El muro de Nike que cayó en Mall Plaza “El Trebol”

El domingo 13 de junio pasado, en la tarde estaba comprando un libro en la Feria Chilena del Libro del Mall Plaza El Trebol (Concepción) y de pronto se siente un estruendo, el pasillo se llena de polvo, miro hacia afuera y veo la cara de pavor de una señora, salí a ver que pasaba y a tratar de ayudar, mientras caminaba saqué mi cámara y logré este par de fotos, a los minutos llegó una pareja de Carabineros y los guardias.

El muro que cayó es de esos que anuncian una nueva tienda, específicamente donde estaba el Fridays y anunciaba la pronta apertura de Nike.

Con el temporal del día, el muro que daba a la calle cedió y el viento se coló derribando el muro hacia adentro del mall, de unos 4 mts de alto por unos 10 de largo.

Hasta ahora no he escuchado noticias al respecto.

Al parecer no había nadie aplastado bajo el muro, al menos esa era la actitud de los guardias que llegaron a evitar las fotos al lugar.

Me llamó la atención la actitud de la gente que comía en el “Cassis”, un muro se cae a 20 metros de ellos, donde puede haber gente muerta y el polvo se movía por encima de sus platos y NADIE se movió…

En la Feria Chilena del Libro, una señora alegaba porque alguien había salido con un libro…

Qué dice Mall Plaza o Aires?

Y ningún medio lo publicó, ni siquiera la Radio BioBio que goza de la fama de ser la campeona de la noticia sin compromisos y sin filtros, ¿qué tal?.

Amigdalitis = No running

No le tengo miedo al frío ni al agua, de hecho nunca me he enfermado por correr acá en el sur; pero una amigdalitis me dejó sin deporte por 1 semana, culpa del frío en terreno.

Así que recorrí caminando parte de mi pista de entrenamiento junto a mi cámara fotográfica, esta es parte de las fotos que saqué ese día, desde el Puente Llacolén, el único operativo para tránsito de vehículos y peatones desde San Pedro de la Paz a Concepción, después del terremoto del 27 de febrero.

Running to Concepcion

El lunes estoy de vuelta. :)

De vuelta en Concepción

Salimos de Concepción el 26 de febrero y recién el martes 9 pudimos volver.

El bombardeo morboso de los noticieros, aunque siempre exagerado y mostrando caos en toda la ciudad, no fue lo suficientemente efectivo para graficar la realidad.

Al bajar desde la ruta del Itata ya se sentía un aire “especial”, lo que fue aumentando al ver las bencineras sucias y con guardia militar.

Al entrar a la calle “Los Carrera” comenzó el verdadero espectáculo casa en el suelo, edificios cayéndose a pedazos, zonas marcadas como “Peligro de Derrumbe”, neumáticos aun humeando, locales saqueados, con sus cortinas reventadas y líquidos chorreando desde su interior.

El edificio Socovil… ícono del terremoto y mal definido como zona cero, ya que la catástrofe mayor fue en la zona de Talcahuano o Constitución, dantesco, nuevamente la Tv no fue capaz de plasmarlo.

Socovil bajó su sitio www.socovil.cl, eliminó videos promocionales, termino sociedades, etc, pero yo guardé el video antes de que lo eliminaran y lo subí a mi VIMEO.

Para cruzar el BioBio ya funcionaba una vía en el puente mecano pero con una gran fila de unos 4 kilómetros (doble fila de autos).

En San Pedro de la Paz, la basura estaba acumulada por toneladas afuera del supermercado Santa Isabel y donde se ubica la feria libre, luego los edificios Vista donde uno de ellos tenía una grieta que lo recorría desde arriba a abajo, construidos por Discon. Al frete un estacionamiento que se hundió y mantiene a una camioneta literalmente colgada con las ruedas en el aire.

Ya entrando a San Pedro del Valle, barricadas y la calle hundida unos 2 metros. En nuestro condominio casi todas las panderetas en el suelo. piscinas con agua cargadas a diario por bomberos, los adoquines de la calle desnivelados, la casa del lado de la nuestra desplazada un par de centímetros, los autos estacionados en posición de salida, colillas de cigarro por todos lados, el pasto seco, etc, pero afortunadamente ninguna casa dañada, excepto esta.

Camino a Arauco, la ruta 160 tiene varios sectores dañados, con derrumbes o quiebres en la carpeta, están trabajando para repararla pero hay cortes como el de Lota (Playa blanca) que sin duda tomará algunos meses, aún no he viajado de Arauco al Sur.

Viví en Arauco y siempre pensé que era una ciudad donde uno podía dejar el auto en la calle sin seguro o alarma, pero ver que saquearon todo y hasta robaron cajeros automático me hizo cambiar la visión.

Como dije en mi post anterior, cambió la forma de ver a la gente, a los vecinos y a los del otro lado de la calle… en mi barrio hace unos días se activó una alarma y en menos de 2 minutos habíamos 4 vecinos defendiendo la casa de otro, finalmente solo fue que el perro cortó el rayo y la alarma se activó.

Ya quedan 2 semanas menos de réplicas , pero el show sigue…

¿Y quién no sabe como es un dragón?

Acabamos de llegar del Mall Plaza, pero nada de compras, de una obra de teatro: ¿Y Quién no sabe como es un dragón?, de la Compañía Teatroonirus.

La obra fue al aire libre con bastante viento (Talcahuano), pero los parlamentos (algunos largos) se escuchaban claramente, los vestuarios muy buenos y vistosos, y por ser una obra infantil transmitía valores como la lealtad e incluía un gran dragón.

A pesar del viento, del frío y la laaaarga fila para entrar (con colados incluidos), la obra estuvo entretenida, gratis, lo pasamos muy bien y no hubo necesidad de comprar un balde de Pop Corns; Loreto, pegada en la obra sin aburrirse y aplaudiendo al final, Carolina y yo… también ;)

El campanil después de una lluvia

Esta foto la saqué el año pasado en la UdeC, después de una lluvia veraniega.

UdeC at Blue Hour

Volveré!

Ya casi retomo las pistas, en este proceso: traumatólogos, exámenes, 2 meses de kinesióloga, medicina oriental y el robo de mi cámara en el estacionamiento del Supermercado Versluys.

Pronto contaré la crónica completa del próximo regreso al running, por ahora una foto tomada el día de mi última carrera.

A big Cloud

Mis primeros 10K

Después de algunos meses de embarcarme en el running, ayer llegó el día de mi primera carrera, los 10 K en la Maratón del Gran Concepción.

Hace unas semanas había recorrido la ruta en jeep para medir las distancias y ver las subidas y bajadas ,así que ya sabía donde vendría la sed y donde comenzaría a sufrir, pero desde el jeep se veía menos pesado.

La salida era a las 10 AM, pero Carabineros que debía cortar el tránsito no llegaba… la carrera que estaba preparada hacía meses no podía partir… pero con unos minutos de retraso salimos.

Partió la carrera!, unas 500 personas en la salida de los 10K, a paso lento unos por la vereda otros por la calle algunos por el pasto de la orilla de la costanera y otros corriendo como desesperados desde la salida, codazos para no dejar pasar y otros como los de la Armada tapando la calle de lado a lado, uno junto a otro, para que no los pasaran (como si esto fuera a durarles 10 kilómetros), dejando en evidencia el espíritu deportivo que reina en su medio, pero la ruta era larga y ancha así que esto les duró unos 500 metros y después de pasarlos no los vi más.

Primer Kilómetro y primera subida de unos 200 metros, luego la bajada donde se veía la fila de corredores delante mío, el cielo azul con nubes de lluvia y el río Bío Bio y pensaba en el encuadre para una foto y en mi cámara… pero vuelta a la música de mis audífonos y a mirar el siguiente espacio para pasar adelante. En ese momento adelanto a un señor de unos 70 años con un evidente problema físico en sus piernas pero a su paso seguía adelante y no tenía la menor intensión de parar.

En el costado derecho estaban marcados los kilómetros y el kilómetro 4 (donde estaba el punto de hidratación) no llegaba, a la orilla iban quedando los primeros reventados, algunos de los que había visto partir como gacelas, pegando codazos para hacerse espacio y un niño de unos 15 años que estaba a punto de vomitar…

Kilómetro 4, llegamos al punto de hidratación, los bomberos con bolsas de agua con unos 200 cc, sentí que no tenía fuerzas ni para abrir la bolsa con los dientes, y lo peor es que venía la segunda subida de unos 500 metros –desde el jeep parecía ser la más fácil— pero fue un infierno y en el camino quedaban otros tantos, por fin se acababa la subida y empezaba a relajar las piernas, pero en seguida se veía la 3ª subida, más corta pero más empinada… vamos por el tercer aire…

Kilómetro 6, la 4ª subida y acá venía lo que pensé nunca me preguntaría “¿qué hago acá? con cada paso que doy me duelen más los muslos…”, pero mi reloj y el ritmo de "Love Generation“ me alentaban, tenía una meta y según los puntos de referencia iba fuera del tiempo así que acá había que acelerar y aplicar esta cita:

"Ask yourself: ‘Can I give more?’. The answer is usually: ‘Yes’."
-Paul Tergat, Kenyan professional marathoner

¡Así que sigamos!! ya no había grupo, íbamos corriendo en fila y al llegar al kilómetro 8, otro punto de hidratación, pero esta vez tenían agua y jugo isotónico, la opción fue el gatorade, que no podría haber llegado en mejor momento; según mis cálculos aún faltaban 2,4 kilómetros porque la meta original la cambiaron al Estadio Atlético de Chiguayante y el jugo me dio otro aliento.

Ya estaba claro con el grupo que llegaría al estadio así que había que hacerlo con dignidad, ¡vamos corriendo! y aplicando los consejos que recibí de Felipe los días previos a la carrera, “los últimos 2 kilómetros son tuyos y pónselas todas” y los que daba el profe de dendrología en la Universidad: “lo que haga, hágalo con pasión”.

Llegado a la Municipalidad de Chiguayante, quedaba poco y dolía menos… escuchaba aplausos y gritos de los vecinos que miraban pasar la fila de corredores por fuera de sus casas…, llegamos al estadio, pero la subida hasta las puertas es una pendiente de 100% (45º) y de unos 50 metros, ya no quedaba power bar en las venas y las piernas no se soltaban mucho, la meta ya estaba ahí, solo faltaba esa subida… al llegar a la cima escucho “¡¡vamos, que solo falta una vuelta a la cancha!!”. No lo podía creer, me había gastado las reservas de energía en los 2 kilómetros previos y me corren la meta más adelante…, pero ya no quedaba nada y miraba mi reloj “me quedan 3,5 minutos para llegar en el tiempo…”, así que Van Halen con “Jump” tenía que ayudarme a levantar las piernas y… vamos por los últimos 400 metros… faltan 300 “me duele todo, aquí me paro y llego caminando… lo que importa es llegar…”, faltan 200 “si corro ahora me reviento…, ¡no importa, descanso y tomo aire más tarde! tengo que llegar corriendo a la meta” y apreté el acelerador con puro corazón y casi sin ATP ni agua en el cuerpo, se fueron los dolores, no me acordé de la respiración y pasé la meta 1,5 minutos antes de lo que esperaba con aplausos de mi público y al otro lado me esperaba un beso de Carolina :)

Al pasar la meta trataba de retomar la respiración y de hidratarme mientras 2 señores me ofrecían barras de cereal, en ese momento lo último que quería era comer…

No me quedé a recibir el diploma porque no estaban hechos… pero no corrí por el diploma, daba lo mismo.

Así cumplí con mi primera carrera y superé con creces los primeros 400 metros al borde del infarto, que hice el primer día que salí a correr a la calle, en marzo de este año.

Ahora entiendo todo lo que leí de las sensaciones de amor y odio durante la carrera y la satisfacción de cruzar la meta; y como dicen los argumentos de ciertos grupos religiosos “¡¡tienes que vivirlo!!”.

Esto sigue…

133 “desconectados” por la realidad…

Durante este año he llamado en unas 10 ocasiones al 133, tratando de cumplir con mi deber ciudadano, en algunos casos para reportar accidentes, otras para informar semáforos en mal estado y anoche para reportar una pelea callejera donde había unos 40 jóvenes.

Después de unos 30 intentos sin respuesta, se dignaron a contestar, a 2 cuadras de la Subcomisaría de Carabineros y a pesar de la promesa del telefonista, NO LLEGÓ NADIE.

Lamento no haber alcanzado a filmar los botellazos y la pateadura en el suelo –de película– que le dieron entre 4 o 5 a uno de los involucrados.

Finalmente la “magna mocha” se disolvió sola, dado el estado de los niños, que literalmente “no se podían las patas”.

Acá va lo que alcancé a capturar desde mi ventana.

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