Run for water 2010 en San Pedro de la paz

Sábado en la noche, con la ropa preparada, incluyendo zapatillas listas las plantillas ad-hoc, empecé a hidratarme sin carboloading, solo eran 6 K los que ofrecía "La corrida por el agua" pero quería volver a correr una competencia. No imaginaba que 6K serían más duros que 10K.
Domingo en la mañana: después de haber soñado con la carrera, el desayuno 2 horas antes de la hora de salida, y vamos tomando jugo isotónico…
La inscripción fue rápida y simple, pero siempre te entregan el número en papel adhesivo que se transforma en una preocupación, porque te tapa los poros de la polera que te saca el sudor y el agua te queda adentro, además de esto, se va soltando con cada paso que das, pero no fue mi principal preocupación.
En la fila de inscripción podía ver a algunos runners con una resaca dominical terrible, me imagino que corrieron por una apuesta; otros con ropa, zapatillas, pulsómetros y podómetros dignos de la NASA, pensé que estarían dentro del 1º tercio, otros que casi lo hacían con zapatillas de babyfútbol.
Luego la promotora de jugo isotónico me dice "estos jugos son medio malos, como salados, pero hay gente a la que le gustan…", yo soy uno de ellos y no se imagina cuanto ayudan…
Después de calentar un buen rato, comenzamos… según mis cálculos ya había recorrido más de 1K y mi reloj marcaba mucho menos tiempo del que hago siempre, seguíamos… el grupo se fue desarmando y de a poco empieza a formarse la fila.
Los autos paraban en las intersecciones y podía ver la cara de "felicidad" de los conductores que tenían que esperar 2 minutos a que pasaran unos 100 locos que salieron a transpirar un domingo en la mañana solo para llegar a la meta.
12 minutos y ya llevaba casi 3 kilómetros, a esa altura pensé que iba a necesitar un corazón auxiliar, más adelante un vecino del barrio regaba el jardín, rápidamente le pedí agua… me volvió el alma al cuerpo, no me dolían los músculos, pero sentía el corazón y el powergel, que me comí en la salida, en la garganta y parecía que mi respiración no era capaz de oxigenarme lo suficiente; acá tenía 2 opciones, correr el último tramo o dejar todo hasta aquí, pero solo iban 15 minutos…
Bajé un poco el ritmo, necesitaba bajar las pulsaciones, por unos 30 segundos, mientras veía como me pasaban 2 corredores, ¡ya, vamos corriendo! y recuperando terreno, siguiendo el ritmo del que iba a mi lado y mentalizado en la meta, solo quedaban unos 2K y mi soundtrack no alcanzaría a acabarse junto con la carrera, de pronto veo que enfilamos hacia la meta, pero aún faltaban 1,5K.
Desde mi última carrera que tenía la sensación de no "haberlo dejado todo" en el tramo final y ya venía el momento… como versa el dicho, el dolor es pasajero y el orgullo es para siempre…
Ya queda 1K, me van pasando 2 personas, uno de unos 50 años y otro más o menos de mi edad, con la polera azul de la Maratón de Santiago. Me sacaron unos 10 metros, pensé que iba a llegar detrás de ellos, bajé un poco el ritmo por unos segundos y vamos con el "I – Can – Do – It" (una sílaba por paso) y coordinando la respiración… ya me llevan 20 metros… tenía que alcanzarlos, ya estaban reventados igual que yo, lo notaba en la forma de respirar, pero yo quería más…

All your strength, all your power, all your love. Everything you’ve got. Right now!

En ese momento cambia la música y viene la batería de You coluld be mine, ya, ¡ahora!, alargando el paso.. ya me llevan solo 10 metros, luego 5, los pasé y unos 40 metros adelante iba otra pareja en línea recta a la meta… dos inspiraciones más a ese ritmo y vamos con los últimos 100 metros "a morir", hay que rematar con todo, tal como en las series, todo el ATP de mis piernas lo necesitaba ahora, aumenté la velocidad todo lo que podía.
Faltan 50 metros, acá mismo me desmayo, no puedo meter oxígeno en la sangre… quedan 30 metros y estoy a 15 metros de la pareja que va delante mío, hay que seguir, tengo que llegar junto con ellos… llegaron a la meta y yo la pasé unos 5 pasos más atrás. ¡excelente!, carrera y objetivos cumplidos.
En ese momento necesitaba 2 pulmones adicionales, otro corazón y tirarme al suelo, pero no podía, mi barra me esperaba detrás de la meta y no tenía fuerzas ni para abrazarlas.
Me dolía todo, no sentía las piernas y casi no podía recuperar el ritmo de la respiración, pero la sensación de la tarea cumplida y haberlo dejado todo, lo valía, definitivamente "no pain, no gain"
Luego de unos minutos viendo a los siguientes competidores cruzar la meta, pude recuperar el aire, cambiarme la camiseta y comerme un plátano algo machucado pero salvador.

Correr una carrera corta fue una excelente experiencia, bastante dura, pero es cosa de prepararse y tener ganas de disfrutarla.

Me hacían falta unas powersongs

Ya hacía un poco más de dos semanas que no me ponía las zapatillas, hasta pensé en abandonar la idea de correr en Santiago el 11 de abril, todo a causa del terremoto.

El fin de semana pasado decidí volver a correr, y partí el martes con 5K, el jueves fue el turno de los 11K y volví a cruzar el puente Llacolén, el único de los puentes que unen Concepción con San Pedro de la Paz que está “transitable”

La ruta ya no es la misma que hace unas semanas, las calles están rotas, las ciclo-pistas con grandes baches y algunos escombros tapan las veredas.

Los locales comerciales que no se cayeron con el terremoto o las réplicas, fueron saqueados por delincuentes y lo peor es que al ir corriendo voy tratando de filtrar a quienes robaron, sin importar la pinta o el auto que llevan…

El lunes comencé a preparar las power songs en mi MP3: Welcome to the jungle, You could be mine, Jump (Van Healen), Bring Me To Life (Evanescence), Eye of the tiger o Going the distance, entre otras. La idea era retomar rápido el ritmo de hace poco más de 2 semanas.

Las powersongs son esos temas que te hacen levantar las piernas cuando parece que es imposible; todos tienen sus gustos, algunos baladas, otros punk o rock. Parece absurdo, pero es cierto que cuando vas corriendo y escuchas cierta música, tu cuerpo reacciona.

La salida del martes fue corta, solo para ver como estaba el recorrido post terremoto y la del jueves tenía otros objetivos, uno era correr 11 kilómetros a ritmo medio, aprovechar de cruzar el puente y sacar algunas fotos con el celular.

Me llamó la atención la cantidad de personas caminando por el puente y en bicicleta, algo muy poco común en tiempos de “paz”.

Después de 5 meses volví a cruzar el puente hasta Concepción, esta vez tenía que ver el “Puente Viejo” caído como piezas de dominó y el puente mecano en el cabezal norte del puente Llacolén.

El tiempo, de ida bastante bien, pero de vuelta cambió la cosa, ya que mi punto de hidratación de ida y vuelta es una estación de servicios, la que de ida tenía agua , pero de vuelta… la llave estaba seca… y aun me quedaban 4 kilómetros de vuelta y llevaba 3 más sin tomar agua.

Finalmente todo terminó bien, el tiempo estuvo dentro de lo que esperaba y sirvió para ablandar las nuevas plantillas a costa de una ampolla en la planta del pia, pero nada incurable.

Queda menos…

Acá una buena powersong, yo ya no uso new balance, pero de todas formas me levanta las piernas, el tema se llama Taking back control y es de Sparta

Próximo destino Santiago 2010

En estos días me estoy preparando para correr mis segundos 10K, esta vez en Santiago 2010, que en algún momento pensé serían 21, pero una lesión a las rodillas dijo otra cosa.

Vamos de a poco, la meta es mejorar mi marca anterior en la Maratón del Gran Concepción, aún estoy trotando de 30 a 45 minutos, aumentando paulatinamente el ritmo.

 

Los 21K –espero- quedan para la Maratón de Concepción de este año, por ahora voy con cuidado, no quiero tener que pasar nuevamente por las máquinas de un kinesiólogo ni por la pausa de casi 4 meses sin correr.

Nos vemos el 11 de abril afuera de La Moneda

 

Vuelvo a correr

El lunes pasado, después de 3 meses volví a correr, parado por una tendinitis rotuliana, debido a sobrecarga, zapatillas inadecuadas, estiramiento insuficiente y quizás cuantas cosas más.
En estos 3 meses tuve que tomar conciencia de que debía parar de correr para recuperarme, estuve en un largo tratamiento kinésico, donde busqué atención en un lugar seguro y cerca de mi casa… y así el 23 de septiembre me robaron mi cámara fotográfica desde dentro de mi jeep en el estacionamiento –con guardias– del Supermercado Versluys.
Como apoyo al tratamiento kinésico y descartando de plano los corticoides, busqué ayuda en la medicina natural, mediante homeopatía y magnetoterapia, el resultado de esta mezcla fue asombroso, si alguien quiere más info que comente y se la envío.
Hoy y el lunes solo fueron 20 minutos de trote, me hubiese gustado seguir corriendo unos 20 más pero quiero llegar al 11 de abril en buenas condiciones, de a poco iré aumentando las distancias y el ritmo.
Como versa el dicho “La paciencia es amarga pero sus frutos son dulces”, quien haya probado el sabor de las endorfinas sabrá lo que se siente volver después de estar parado por una lesión, más aún si al correr el agua te moja la cara.

Siempre sale el sol ;)
What a wonderful world

Probando posteo desde email :)

Volveré!

Ya casi retomo las pistas, en este proceso: traumatólogos, exámenes, 2 meses de kinesióloga, medicina oriental y el robo de mi cámara en el estacionamiento del Supermercado Versluys.

Pronto contaré la crónica completa del próximo regreso al running, por ahora una foto tomada el día de mi última carrera.

A big Cloud

Mis primeros 10K

Después de algunos meses de embarcarme en el running, ayer llegó el día de mi primera carrera, los 10 K en la Maratón del Gran Concepción.

Hace unas semanas había recorrido la ruta en jeep para medir las distancias y ver las subidas y bajadas ,así que ya sabía donde vendría la sed y donde comenzaría a sufrir, pero desde el jeep se veía menos pesado.

La salida era a las 10 AM, pero Carabineros que debía cortar el tránsito no llegaba… la carrera que estaba preparada hacía meses no podía partir… pero con unos minutos de retraso salimos.

Partió la carrera!, unas 500 personas en la salida de los 10K, a paso lento unos por la vereda otros por la calle algunos por el pasto de la orilla de la costanera y otros corriendo como desesperados desde la salida, codazos para no dejar pasar y otros como los de la Armada tapando la calle de lado a lado, uno junto a otro, para que no los pasaran (como si esto fuera a durarles 10 kilómetros), dejando en evidencia el espíritu deportivo que reina en su medio, pero la ruta era larga y ancha así que esto les duró unos 500 metros y después de pasarlos no los vi más.

Primer Kilómetro y primera subida de unos 200 metros, luego la bajada donde se veía la fila de corredores delante mío, el cielo azul con nubes de lluvia y el río Bío Bio y pensaba en el encuadre para una foto y en mi cámara… pero vuelta a la música de mis audífonos y a mirar el siguiente espacio para pasar adelante. En ese momento adelanto a un señor de unos 70 años con un evidente problema físico en sus piernas pero a su paso seguía adelante y no tenía la menor intensión de parar.

En el costado derecho estaban marcados los kilómetros y el kilómetro 4 (donde estaba el punto de hidratación) no llegaba, a la orilla iban quedando los primeros reventados, algunos de los que había visto partir como gacelas, pegando codazos para hacerse espacio y un niño de unos 15 años que estaba a punto de vomitar…

Kilómetro 4, llegamos al punto de hidratación, los bomberos con bolsas de agua con unos 200 cc, sentí que no tenía fuerzas ni para abrir la bolsa con los dientes, y lo peor es que venía la segunda subida de unos 500 metros –desde el jeep parecía ser la más fácil— pero fue un infierno y en el camino quedaban otros tantos, por fin se acababa la subida y empezaba a relajar las piernas, pero en seguida se veía la 3ª subida, más corta pero más empinada… vamos por el tercer aire…

Kilómetro 6, la 4ª subida y acá venía lo que pensé nunca me preguntaría “¿qué hago acá? con cada paso que doy me duelen más los muslos…”, pero mi reloj y el ritmo de "Love Generation“ me alentaban, tenía una meta y según los puntos de referencia iba fuera del tiempo así que acá había que acelerar y aplicar esta cita:

"Ask yourself: ‘Can I give more?’. The answer is usually: ‘Yes’."
-Paul Tergat, Kenyan professional marathoner

¡Así que sigamos!! ya no había grupo, íbamos corriendo en fila y al llegar al kilómetro 8, otro punto de hidratación, pero esta vez tenían agua y jugo isotónico, la opción fue el gatorade, que no podría haber llegado en mejor momento; según mis cálculos aún faltaban 2,4 kilómetros porque la meta original la cambiaron al Estadio Atlético de Chiguayante y el jugo me dio otro aliento.

Ya estaba claro con el grupo que llegaría al estadio así que había que hacerlo con dignidad, ¡vamos corriendo! y aplicando los consejos que recibí de Felipe los días previos a la carrera, “los últimos 2 kilómetros son tuyos y pónselas todas” y los que daba el profe de dendrología en la Universidad: “lo que haga, hágalo con pasión”.

Llegado a la Municipalidad de Chiguayante, quedaba poco y dolía menos… escuchaba aplausos y gritos de los vecinos que miraban pasar la fila de corredores por fuera de sus casas…, llegamos al estadio, pero la subida hasta las puertas es una pendiente de 100% (45º) y de unos 50 metros, ya no quedaba power bar en las venas y las piernas no se soltaban mucho, la meta ya estaba ahí, solo faltaba esa subida… al llegar a la cima escucho “¡¡vamos, que solo falta una vuelta a la cancha!!”. No lo podía creer, me había gastado las reservas de energía en los 2 kilómetros previos y me corren la meta más adelante…, pero ya no quedaba nada y miraba mi reloj “me quedan 3,5 minutos para llegar en el tiempo…”, así que Van Halen con “Jump” tenía que ayudarme a levantar las piernas y… vamos por los últimos 400 metros… faltan 300 “me duele todo, aquí me paro y llego caminando… lo que importa es llegar…”, faltan 200 “si corro ahora me reviento…, ¡no importa, descanso y tomo aire más tarde! tengo que llegar corriendo a la meta” y apreté el acelerador con puro corazón y casi sin ATP ni agua en el cuerpo, se fueron los dolores, no me acordé de la respiración y pasé la meta 1,5 minutos antes de lo que esperaba con aplausos de mi público y al otro lado me esperaba un beso de Carolina :)

Al pasar la meta trataba de retomar la respiración y de hidratarme mientras 2 señores me ofrecían barras de cereal, en ese momento lo último que quería era comer…

No me quedé a recibir el diploma porque no estaban hechos… pero no corrí por el diploma, daba lo mismo.

Así cumplí con mi primera carrera y superé con creces los primeros 400 metros al borde del infarto, que hice el primer día que salí a correr a la calle, en marzo de este año.

Ahora entiendo todo lo que leí de las sensaciones de amor y odio durante la carrera y la satisfacción de cruzar la meta; y como dicen los argumentos de ciertos grupos religiosos “¡¡tienes que vivirlo!!”.

Esto sigue…

De vuelta a las pistas, con agua y frío

Después de casi 3 semanas he vuelto a las pistas, mi cuerpo me estaba pidiendo una dosis de endorfinas.

Los motivos de esta laguna deportiva fueron principalmente la re-confección de las plantillas y un principio de AH1N1 que terminó en una “gripecita”.

Ya resuelto estos temas vino la lluvia, cosa que no es limitante, a pesar de no tener casaca impermeable para el running, pero 30 minutos corriendo bajo el agua no matan a nadie, menos si al llegar a la casa me cambio ropa y me seco antes de elongar.

Superados estos temas, el running matinal estaba preparado, ropa y zapatillas ordenadas en una silla, el mp3 cargado junto a los audífonos y el despertador puesto a las 5 am…

Al despertar y mirar por la ventana vi que en la calle no había luz y los cables eléctricos zumbaban con el viento; me gusta correr en las madrugadas pero soy responsable, me volví a meter a la cama porque no quería que un cable o un árbol terminaran con la carrera antes de lo planeado.

Así que el running volvió a quedar postergado y la ropa quedó en la silla y las zapatillas seguían sin correr…

Al ver el pronóstico, la lluvia debía parar cerca de las 7 de la tarde, lo que cuadraba perfecto con mi llegada del trabajo, así que en cuanto llegué a la casa me puse la ropa de running, que esperaba en la silla, zapatillas, mp3, cronómetro y gorro… y a la calle.

Se veían algunas estrellas, pero a los 100 metros de trote se hizo sentir el poder del invierno en Concepción y volví a perder la fe en accuweather… porque empezó a lloviznar y a los 3 kilómetros comenzó a llover fuerte y aún faltaban 4 para terminar el recorrido planeado.

Sentir el agua corriendo por la cara y correr por las pozas de agua es altamente gratificante, así que lo aproveché al máximo, ya estaba mojado entero y unas gotas más en la cara no me harían daño y la sensación no se puede describir, aquí aplico una de las frases más chanta: “tienes que vivirlo”

Finalmente completé mi recorrido en el tiempo esperado, y mojado como “diuca” lo que se aprecia en la foto que me saqué llegando al departamento para enviarla a Carolina, mi novia, de quien no esperaba felicitaciones por llegar en ese estado y menos por salir a correr 12 Kilómetros con 0ºC, como lo haré mañana a las 7 Am, pero entiende mi adicción a este deporte (que compartimos).

Nuestra primera meta está clara, correr los 10 K de Concepción y luego algunas otras cerca del verano, que iré posteando; ya queda poco menos de 2 meses para nuestra primera competencia y hay seguir preparándose.

Esta noche debe haber unos 2º bajo cero y mañana en la mañana habrá 0º cuando salga a la calle, pero después de haber visto a una mujer corriendo por Saint Foy, Quebec con –15ºC y nieve, entiendo que la Tº mínima de mañana se puede aguantar con una cucharada de miel antes de salir, primera capa, calzas, valor para salir de la cama al frío y chapstick para poder mover la boca después de 1 hora al viento helado.

Amor, si me resfrío no fue el running, fueron las salidas a terreno ;)

Así que ahí vamos de nuevo…

Concepcion: No rain, No Game

Hace unos meses fui picado por el bicho del running, (admito que nunca pensé que esto causara el efecto que ha tenido); la primera prueba fue aguantar corriendo algunos kilómetros por el barrio, en menos de 400 metros pensé que me daría un infarto y me acordaba que hacía unas semanas corría en la trotadora del gimnasio por 30 minutos a 10 Km/hr; con esa primera salida al asfalto me pude dar cuenta que “el gimnasio miente” y las calorías quemadas en esa máquina son solo por levantar las piernas a la velocidad que se mueve la cinta…

Desde esa primera salida ya van varios kilómetros, pasaron los dolores musculares del día después y se me acabó la pista donde puedo correr de noche sin temor a ser cogoteado, así que como no me gusta correr en círculos, durante la semana hay que ganarle minutos al reloj y el fin de semana a cruzar el puente para hacer los 10 u 11 Km que pide la rutina de entrenamiento.

En el proceso: visita al traumatólogo, plantillas, zapatillas adhoc, short, calzas, poleras, calcetas, reloj con cronómetro, otra vez al traumatólogo, corregir las plantillas y evitar caer en la mega oferta chanta sobre el tema, como zapatillas con resortes.

El sábado pasado fue el turno de los 10 K cruzando el río BioBio por el Puente Llacolén, al salir a la calle había una leve llovizna, pero al entrar al puente comenzó la lluvia y la cosa se puso mejor, ya que el target era cruzar hasta Concepción y volver, la lluvia estaba presupuestada pero no de la forma en que cayó, sin embargo ya estaba en la calle y completamente mojado, daba lo mismo, solo importaba llegar al otro lado del río y volver.

Nunca se me habría ocurrido correr más de 30 kilómetros semanales, con menos de 10ºC y jamás me hubiese imaginado corriendo 7 Km a las 5:30 AM con gorro y guantes para aguantar los 4ºC y después irme al trabajo, o salir de la casa y correr bajo el agua solo con polera y short durante una hora.

Tengo claro que no voy a ganar ninguna maratón, lo que tal vez para algunos sea la esencia de esta práctica y otros para ganar competencias se inscriben en categorías inferiores o toman rutas mas cortas; pero para mi, al igual que muchos otros, es una prueba contra mi mismo, saber cuánto te puedes esforzar por lograr el objetivo, saber que eres capaz de levantarte de noche y ver el amanecer corriendo en la calle, encontrarte con otros corriendo, cada uno a su ritmo o no encontrarte con absolutamente nadie y normalmente ver a los conductores detenerse sobre la línea de cebra para obligarte a parar en las esquinas…

A veces pienso que esto es una adicción, algunos me dicen que estoy enfermo, otros que les da frío y “¿pa qué haces eso si no es necesario…?”, la respuesta es una sola, “porque me gusta y me hace bien” y como en Concepción llueve más de 6 meses en el año, no hay más opción que correr bajo el agua y con un buen soundtrack en el mp3 player, de esos que te hacen levantar las piernas cuando no queda energía.

Ya me pre-inscribí para la Maratón del Gran Concepción y voy por mis primeros 10 K, ya se vienen más post del tema y otras corridas.

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