133 “desconectados” por la realidad…

Durante este año he llamado en unas 10 ocasiones al 133, tratando de cumplir con mi deber ciudadano, en algunos casos para reportar accidentes, otras para informar semáforos en mal estado y anoche para reportar una pelea callejera donde había unos 40 jóvenes.

Después de unos 30 intentos sin respuesta, se dignaron a contestar, a 2 cuadras de la Subcomisaría de Carabineros y a pesar de la promesa del telefonista, NO LLEGÓ NADIE.

Lamento no haber alcanzado a filmar los botellazos y la pateadura en el suelo –de película– que le dieron entre 4 o 5 a uno de los involucrados.

Finalmente la “magna mocha” se disolvió sola, dado el estado de los niños, que literalmente “no se podían las patas”.

Acá va lo que alcancé a capturar desde mi ventana.

What a wonderful world…

No deja de sorprenderme la belleza de mi país y la lógica con la que funciona la naturaleza.

Hace algunos días fui baneado de un grupo francés de flickr donde solía publicar algunas de mis fotos, lamentablemente los francesitos se quedaron sin esta y todas mis otras fotos. :p

En tren al norte y al sur…

El fin de semana pasado viajé en Terrasur desde Chillán a Santiago y de regreso desde Rancagua a Concepción, terminando el recorrido a 3 cuadras de mi casa, en Biotren.

Recuerdo que en mi infancia los viajes a Santiago eran principalmente en tren y algunos a Constitución: en tren desde Curicó a Talca y luego en buscarril hasta Constitución (un viaje hermoso y pintoresco, 100% recomendable pero hay que hacerlo con tiempo).

En los 80’s el viaje en tren desde Curicó a Santiago muchas veces fue –lo que imagino– parecido a una peregrinación ya que los pasajes estaban más que sobrevendidos, con suerte podías subir y quedar parado cerca de un poste para afirmarte, literalmente el tren iba lleno hasta la pisadera. A esto sumemos puertas que no cerraban bien, las constantes demoras de una o más horas y a veces asientos de madera… y si en la mañana tomabas el tren que venía desde bien al sur, el olor era “característico”… :s

Ni hablar de ese fatídico viaje al Jamboree de Los Lagos en 1992, en el que estuve 27 horas arriba de un tren lleno hasta las pisaderas, tratando de dormir en los portamaletas de un carro sin luces y creo que no es necesario mencionar el estado de los baños… un verdadero tren de carga con ventanas que no cerraban… :s

En fin, el viaje del fin de semana pasada fue diametralmente diferente a los anteriores, con mi notebook con la batería cargada pude ver una película en cada viaje, con las piernas estiradas y una caminata por el pasillo cuando la película terminó, muy distinto al servicio “clásico” de Tur Bus con 50 asientos y más cómodo que el viaje en EMEBUS con los vidrios llenos del sudor y respiración condensada. :o

El viaje de regreso, con un día soleado después de una lluvia daba para sacar cientos de fotos en el trayecto del tren, pero los vidrios de las ventanas son fijos… :(

Lamentablemente no es un medio de uso masivo, los carros no llevaban más de 20 pasajeros; tal vez los motivos sean la escasez de horarios para sus viajes diarios, comparado con los buses que salen desde Concepción hacia Santiago casi cada 30 minutos y la diferencia de mil o mil quinientos pesos en el pasaje, pero esta diferencia se paga en comodidad.

Yo lo seguiré usando por su comodidad y buen servicio: tiene calefacción, espacio para estirar las piernas, no salta con los baches, no lo paran los Carabineros para subirse gratis :o y a pesar de que el servicio de cafetería no es 5 estrellas, tiene lo básico para un viaje de 4 horas; además por primera vez le encuentro utilidad a la tarjeta de ex-alumno de la UTALCA, ya que tiene un buen descuento. :)

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