Se fue agosto


Contrastes de agosto

Invierno en el sur
On the road

Casi Primavera en Curicó
Spring is coming

Mis primeros 10K

Después de algunos meses de embarcarme en el running, ayer llegó el día de mi primera carrera, los 10 K en la Maratón del Gran Concepción.

Hace unas semanas había recorrido la ruta en jeep para medir las distancias y ver las subidas y bajadas ,así que ya sabía donde vendría la sed y donde comenzaría a sufrir, pero desde el jeep se veía menos pesado.

La salida era a las 10 AM, pero Carabineros que debía cortar el tránsito no llegaba… la carrera que estaba preparada hacía meses no podía partir… pero con unos minutos de retraso salimos.

Partió la carrera!, unas 500 personas en la salida de los 10K, a paso lento unos por la vereda otros por la calle algunos por el pasto de la orilla de la costanera y otros corriendo como desesperados desde la salida, codazos para no dejar pasar y otros como los de la Armada tapando la calle de lado a lado, uno junto a otro, para que no los pasaran (como si esto fuera a durarles 10 kilómetros), dejando en evidencia el espíritu deportivo que reina en su medio, pero la ruta era larga y ancha así que esto les duró unos 500 metros y después de pasarlos no los vi más.

Primer Kilómetro y primera subida de unos 200 metros, luego la bajada donde se veía la fila de corredores delante mío, el cielo azul con nubes de lluvia y el río Bío Bio y pensaba en el encuadre para una foto y en mi cámara… pero vuelta a la música de mis audífonos y a mirar el siguiente espacio para pasar adelante. En ese momento adelanto a un señor de unos 70 años con un evidente problema físico en sus piernas pero a su paso seguía adelante y no tenía la menor intensión de parar.

En el costado derecho estaban marcados los kilómetros y el kilómetro 4 (donde estaba el punto de hidratación) no llegaba, a la orilla iban quedando los primeros reventados, algunos de los que había visto partir como gacelas, pegando codazos para hacerse espacio y un niño de unos 15 años que estaba a punto de vomitar…

Kilómetro 4, llegamos al punto de hidratación, los bomberos con bolsas de agua con unos 200 cc, sentí que no tenía fuerzas ni para abrir la bolsa con los dientes, y lo peor es que venía la segunda subida de unos 500 metros –desde el jeep parecía ser la más fácil— pero fue un infierno y en el camino quedaban otros tantos, por fin se acababa la subida y empezaba a relajar las piernas, pero en seguida se veía la 3ª subida, más corta pero más empinada… vamos por el tercer aire…

Kilómetro 6, la 4ª subida y acá venía lo que pensé nunca me preguntaría “¿qué hago acá? con cada paso que doy me duelen más los muslos…”, pero mi reloj y el ritmo de "Love Generation“ me alentaban, tenía una meta y según los puntos de referencia iba fuera del tiempo así que acá había que acelerar y aplicar esta cita:

"Ask yourself: ‘Can I give more?’. The answer is usually: ‘Yes’."
-Paul Tergat, Kenyan professional marathoner

¡Así que sigamos!! ya no había grupo, íbamos corriendo en fila y al llegar al kilómetro 8, otro punto de hidratación, pero esta vez tenían agua y jugo isotónico, la opción fue el gatorade, que no podría haber llegado en mejor momento; según mis cálculos aún faltaban 2,4 kilómetros porque la meta original la cambiaron al Estadio Atlético de Chiguayante y el jugo me dio otro aliento.

Ya estaba claro con el grupo que llegaría al estadio así que había que hacerlo con dignidad, ¡vamos corriendo! y aplicando los consejos que recibí de Felipe los días previos a la carrera, “los últimos 2 kilómetros son tuyos y pónselas todas” y los que daba el profe de dendrología en la Universidad: “lo que haga, hágalo con pasión”.

Llegado a la Municipalidad de Chiguayante, quedaba poco y dolía menos… escuchaba aplausos y gritos de los vecinos que miraban pasar la fila de corredores por fuera de sus casas…, llegamos al estadio, pero la subida hasta las puertas es una pendiente de 100% (45º) y de unos 50 metros, ya no quedaba power bar en las venas y las piernas no se soltaban mucho, la meta ya estaba ahí, solo faltaba esa subida… al llegar a la cima escucho “¡¡vamos, que solo falta una vuelta a la cancha!!”. No lo podía creer, me había gastado las reservas de energía en los 2 kilómetros previos y me corren la meta más adelante…, pero ya no quedaba nada y miraba mi reloj “me quedan 3,5 minutos para llegar en el tiempo…”, así que Van Halen con “Jump” tenía que ayudarme a levantar las piernas y… vamos por los últimos 400 metros… faltan 300 “me duele todo, aquí me paro y llego caminando… lo que importa es llegar…”, faltan 200 “si corro ahora me reviento…, ¡no importa, descanso y tomo aire más tarde! tengo que llegar corriendo a la meta” y apreté el acelerador con puro corazón y casi sin ATP ni agua en el cuerpo, se fueron los dolores, no me acordé de la respiración y pasé la meta 1,5 minutos antes de lo que esperaba con aplausos de mi público y al otro lado me esperaba un beso de Carolina :)

Al pasar la meta trataba de retomar la respiración y de hidratarme mientras 2 señores me ofrecían barras de cereal, en ese momento lo último que quería era comer…

No me quedé a recibir el diploma porque no estaban hechos… pero no corrí por el diploma, daba lo mismo.

Así cumplí con mi primera carrera y superé con creces los primeros 400 metros al borde del infarto, que hice el primer día que salí a correr a la calle, en marzo de este año.

Ahora entiendo todo lo que leí de las sensaciones de amor y odio durante la carrera y la satisfacción de cruzar la meta; y como dicen los argumentos de ciertos grupos religiosos “¡¡tienes que vivirlo!!”.

Esto sigue…

Foteando y trabajando

Los paisajes se ven espectaculares en estos días pre y post lluvia, especialmente cuando se tiene la suerte de subir un cerro y mirar hacia abajo sin obstáculos.
Esta foto la saqué ayer durante una salida a terreno cerca de Laraquete en la Provincia de Arauco.

Fantasmas en la nieve

Phantoms in the snow

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