Próximo destino Santiago 2010
Jan 31, 2010 Running
En estos días me estoy preparando para correr mis segundos 10K, esta vez en Santiago 2010, que en algún momento pensé serían 21, pero una lesión a las rodillas dijo otra cosa.
Vamos de a poco, la meta es mejorar mi marca anterior en la Maratón del Gran Concepción, aún estoy trotando de 30 a 45 minutos, aumentando paulatinamente el ritmo.

Los 21K –espero- quedan para la Maratón de Concepción de este año, por ahora voy con cuidado, no quiero tener que pasar nuevamente por las máquinas de un kinesiólogo ni por la pausa de casi 4 meses sin correr.
Nos vemos el 11 de abril afuera de La Moneda
Tags: deporte, maraton santiago, Running
Vuelvo a correr
Hoy y el lunes solo fueron 20 minutos de trote, me hubiese gustado seguir corriendo unos 20 más pero quiero llegar al 11 de abril en buenas condiciones, de a poco iré aumentando las distancias y el ritmo.
Mis primeros 10K
Aug 16, 2009 Concepción, Running, Yo
Después de algunos meses de embarcarme en el running, ayer llegó el día de mi primera carrera, los 10 K en la Maratón del Gran Concepción.
Hace unas semanas había recorrido la ruta en jeep para medir las distancias y ver las subidas y bajadas ,así que ya sabía donde vendría la sed y donde comenzaría a sufrir, pero desde el jeep se veía menos pesado.
La salida era a las 10 AM, pero Carabineros que debía cortar el tránsito no llegaba… la carrera que estaba preparada hacía meses no podía partir… pero con unos minutos de retraso salimos.
Partió la carrera!, unas 500 personas en la salida de los 10K, a paso lento unos por la vereda otros por la calle algunos por el pasto de la orilla de la costanera y otros corriendo como desesperados desde la salida, codazos para no dejar pasar y otros como los de la Armada tapando la calle de lado a lado, uno junto a otro, para que no los pasaran (como si esto fuera a durarles 10 kilómetros), dejando en evidencia el espíritu deportivo que reina en su medio, pero la ruta era larga y ancha así que esto les duró unos 500 metros y después de pasarlos no los vi más.
Primer Kilómetro y primera subida de unos 200 metros, luego la bajada donde se veía la fila de corredores delante mío, el cielo azul con nubes de lluvia y el río Bío Bio y pensaba en el encuadre para una foto y en mi cámara… pero vuelta a la música de mis audífonos y a mirar el siguiente espacio para pasar adelante. En ese momento adelanto a un señor de unos 70 años con un evidente problema físico en sus piernas pero a su paso seguía adelante y no tenía la menor intensión de parar.
En el costado derecho estaban marcados los kilómetros y el kilómetro 4 (donde estaba el punto de hidratación) no llegaba, a la orilla iban quedando los primeros reventados, algunos de los que había visto partir como gacelas, pegando codazos para hacerse espacio y un niño de unos 15 años que estaba a punto de vomitar…
Kilómetro 4, llegamos al punto de hidratación, los bomberos con bolsas de agua con unos 200 cc, sentí que no tenía fuerzas ni para abrir la bolsa con los dientes, y lo peor es que venía la segunda subida de unos 500 metros –desde el jeep parecía ser la más fácil— pero fue un infierno y en el camino quedaban otros tantos, por fin se acababa la subida y empezaba a relajar las piernas, pero en seguida se veía la 3ª subida, más corta pero más empinada… vamos por el tercer aire…
Kilómetro 6, la 4ª subida y acá venía lo que pensé nunca me preguntaría “¿qué hago acá? con cada paso que doy me duelen más los muslos…”, pero mi reloj y el ritmo de "Love Generation“ me alentaban, tenía una meta y según los puntos de referencia iba fuera del tiempo así que acá había que acelerar y aplicar esta cita:
"Ask yourself: ‘Can I give more?’. The answer is usually: ‘Yes’."
-Paul Tergat, Kenyan professional marathoner
¡Así que sigamos!! ya no había grupo, íbamos corriendo en fila y al llegar al kilómetro 8, otro punto de hidratación, pero esta vez tenían agua y jugo isotónico, la opción fue el gatorade, que no podría haber llegado en mejor momento; según mis cálculos aún faltaban 2,4 kilómetros porque la meta original la cambiaron al Estadio Atlético de Chiguayante y el jugo me dio otro aliento.
Ya estaba claro con el grupo que llegaría al estadio así que había que hacerlo con dignidad, ¡vamos corriendo! y aplicando los consejos que recibí de Felipe los días previos a la carrera, “los últimos 2 kilómetros son tuyos y pónselas todas” y los que daba el profe de dendrología en la Universidad: “lo que haga, hágalo con pasión”.
Llegado a la Municipalidad de Chiguayante, quedaba poco y dolía menos… escuchaba aplausos y gritos de los vecinos que miraban pasar la fila de corredores por fuera de sus casas…, llegamos al estadio, pero la subida hasta las puertas es una pendiente de 100% (45º) y de unos 50 metros, ya no quedaba power bar en las venas y las piernas no se soltaban mucho, la meta ya estaba ahí, solo faltaba esa subida… al llegar a la cima escucho “¡¡vamos, que solo falta una vuelta a la cancha!!”. No lo podía creer, me había gastado las reservas de energía en los 2 kilómetros previos y me corren la meta más adelante…, pero ya no quedaba nada y miraba mi reloj “me quedan 3,5 minutos para llegar en el tiempo…”, así que Van Halen con “Jump” tenía que ayudarme a levantar las piernas y… vamos por los últimos 400 metros… faltan 300 “me duele todo, aquí me paro y llego caminando… lo que importa es llegar…”, faltan 200 “si corro ahora me reviento…, ¡no importa, descanso y tomo aire más tarde! tengo que llegar corriendo a la meta” y apreté el acelerador con puro corazón y casi sin ATP ni agua en el cuerpo, se fueron los dolores, no me acordé de la respiración y pasé la meta 1,5 minutos antes de lo que esperaba con aplausos de mi público y al otro lado me esperaba un beso de Carolina

Al pasar la meta trataba de retomar la respiración y de hidratarme mientras 2 señores me ofrecían barras de cereal, en ese momento lo último que quería era comer…
No me quedé a recibir el diploma porque no estaban hechos… pero no corrí por el diploma, daba lo mismo.
Así cumplí con mi primera carrera y superé con creces los primeros 400 metros al borde del infarto, que hice el primer día que salí a correr a la calle, en marzo de este año.
Ahora entiendo todo lo que leí de las sensaciones de amor y odio durante la carrera y la satisfacción de cruzar la meta; y como dicen los argumentos de ciertos grupos religiosos “¡¡tienes que vivirlo!!”.
Esto sigue…
Tags: Concepción, deporte, Running, Yo
De vuelta a las pistas, con agua y frío
Después de casi 3 semanas he vuelto a las pistas, mi cuerpo me estaba pidiendo una dosis de endorfinas.
Los motivos de esta laguna deportiva fueron principalmente la re-confección de las plantillas y un principio de AH1N1 que terminó en una “gripecita”.
Ya resuelto estos temas vino la lluvia, cosa que no es limitante, a pesar de no tener casaca impermeable para el running, pero 30 minutos corriendo bajo el agua no matan a nadie, menos si al llegar a la casa me cambio ropa y me seco antes de elongar.
Superados estos temas, el running matinal estaba preparado, ropa y zapatillas ordenadas en una silla, el mp3 cargado junto a los audífonos y el despertador puesto a las 5 am…
Al despertar y mirar por la ventana vi que en la calle no había luz y los cables eléctricos zumbaban con el viento; me gusta correr en las madrugadas pero soy responsable, me volví a meter a la cama porque no quería que un cable o un árbol terminaran con la carrera antes de lo planeado.
Así que el running volvió a quedar postergado y la ropa quedó en la silla y las zapatillas seguían sin correr…
Al ver el pronóstico, la lluvia debía parar cerca de las 7 de la tarde, lo que cuadraba perfecto con mi llegada del trabajo, así que en cuanto llegué a la casa me puse la ropa de running, que esperaba en la silla, zapatillas, mp3, cronómetro y gorro… y a la calle.
Se veían algunas estrellas, pero a los 100 metros de trote se hizo sentir el poder del invierno en Concepción y volví a perder la fe en accuweather… porque empezó a lloviznar y a los 3 kilómetros comenzó a llover fuerte y aún faltaban 4 para terminar el recorrido planeado.
Sentir el agua corriendo por la cara y correr por las pozas de agua es altamente gratificante, así que lo aproveché al máximo, ya estaba mojado entero y unas gotas más en la cara no me harían daño y la sensación no se puede describir, aquí aplico una de las frases más chanta: “tienes que vivirlo”
Finalmente completé mi recorrido en el tiempo esperado, y mojado como “diuca” lo que se aprecia en la foto que me saqué llegando al departamento para enviarla a Carolina, mi novia, de quien no esperaba felicitaciones por llegar en ese estado y menos por salir a correr 12 Kilómetros con 0ºC, como lo haré mañana a las 7 Am, pero entiende mi adicción a este deporte (que compartimos).
Nuestra primera meta está clara, correr los 10 K de Concepción y luego algunas otras cerca del verano, que iré posteando; ya queda poco menos de 2 meses para nuestra primera competencia y hay seguir preparándose.
Esta noche debe haber unos 2º bajo cero y mañana en la mañana habrá 0º cuando salga a la calle, pero después de haber visto a una mujer corriendo por Saint Foy, Quebec con –15ºC y nieve, entiendo que la Tº mínima de mañana se puede aguantar con una cucharada de miel antes de salir, primera capa, calzas, valor para salir de la cama al frío y chapstick para poder mover la boca después de 1 hora al viento helado.
Amor, si me resfrío no fue el running, fueron las salidas a terreno
Así que ahí vamos de nuevo…
Concepcion: No rain, No Game
May 31, 2009 Concepción, Running, Yo
Hace unos meses fui picado por el bicho del running, (admito que nunca pensé que esto causara el efecto que ha tenido); la primera prueba fue aguantar corriendo algunos kilómetros por el barrio, en menos de 400 metros pensé que me daría un infarto y me acordaba que hacía unas semanas corría en la trotadora del gimnasio por 30 minutos a 10 Km/hr; con esa primera salida al asfalto me pude dar cuenta que “el gimnasio miente” y las calorías quemadas en esa máquina son solo por levantar las piernas a la velocidad que se mueve la cinta…
Desde esa primera salida ya van varios kilómetros, pasaron los dolores musculares del día después y se me acabó la pista donde puedo correr de noche sin temor a ser cogoteado, así que como no me gusta correr en círculos, durante la semana hay que ganarle minutos al reloj y el fin de semana a cruzar el puente para hacer los 10 u 11 Km que pide la rutina de entrenamiento.
En el proceso: visita al traumatólogo, plantillas, zapatillas adhoc, short, calzas, poleras, calcetas, reloj con cronómetro, otra vez al traumatólogo, corregir las plantillas y evitar caer en la mega oferta chanta sobre el tema, como zapatillas con resortes.
El sábado pasado fue el turno de los 10 K cruzando el río BioBio por el Puente Llacolén, al salir a la calle había una leve llovizna, pero al entrar al puente comenzó la lluvia y la cosa se puso mejor, ya que el target era cruzar hasta Concepción y volver, la lluvia estaba presupuestada pero no de la forma en que cayó, sin embargo ya estaba en la calle y completamente mojado, daba lo mismo, solo importaba llegar al otro lado del río y volver.
Nunca se me habría ocurrido correr más de 30 kilómetros semanales, con menos de 10ºC y jamás me hubiese imaginado corriendo 7 Km a las 5:30 AM con gorro y guantes para aguantar los 4ºC y después irme al trabajo, o salir de la casa y correr bajo el agua solo con polera y short durante una hora.
Tengo claro que no voy a ganar ninguna maratón, lo que tal vez para algunos sea la esencia de esta práctica y otros para ganar competencias se inscriben en categorías inferiores o toman rutas mas cortas; pero para mi, al igual que muchos otros, es una prueba contra mi mismo, saber cuánto te puedes esforzar por lograr el objetivo, saber que eres capaz de levantarte de noche y ver el amanecer corriendo en la calle, encontrarte con otros corriendo, cada uno a su ritmo o no encontrarte con absolutamente nadie y normalmente ver a los conductores detenerse sobre la línea de cebra para obligarte a parar en las esquinas…
A veces pienso que esto es una adicción, algunos me dicen que estoy enfermo, otros que les da frío y “¿pa qué haces eso si no es necesario…?”, la respuesta es una sola, “porque me gusta y me hace bien” y como en Concepción llueve más de 6 meses en el año, no hay más opción que correr bajo el agua y con un buen soundtrack en el mp3 player, de esos que te hacen levantar las piernas cuando no queda energía.
Ya me pre-inscribí para la Maratón del Gran Concepción y voy por mis primeros 10 K, ya se vienen más post del tema y otras corridas.
Tags: Concepción, deporte, Running


